Bodega para vino blanco Bodega para vino blanco

Este proyecto ganó el Primer premio de edificación Sostenible de Castilla y León, en su edición de 2008. http://www.premioconstruccionsostenible.es/descargas/DossierIIPremio.pdf

2007- Proyecto de Ejecución de Bodega en La Seca (Valladolid)

Promotor: Tera Y Castro S.L.

Arquitectas: Torre De Comares S.L. (María Jesús González Díaz) Y Alicia González Díaz

¿Cómo debería ser una bodega “ecológica”? ¿Acaso puede el vino no ser algo “natural” y ecológico? La respuesta la tienen los productores del vino, pero desde la arquitectura se puede (y debe) afrontar de forma coherente la edificación que alberga la producción del bien y el proceso de la propia producción, dentro de unos criterios conscientes con el problema del medio y la fuerte presencia de la cultura del lugar.

El destino de la actividad industrial es la obtención de vino blanco. Los objetivos de calidad y respeto a la naturaleza en la producción de un elemento tan natural y delicado como el vino se hacen extensivos también a la forma y el lugar donde se realiza la producción. Por ello toda la actuación se basa en un estricto cuidado con el medioambiente, tanto en la obtención del producto como en el entorno y en las edificaciones.

Un respeto total al paisaje exige una edificación cuidada y de bajo impacto ambiental. Por ello la edificación principal, una nave de gran tamaño, se realiza semi-enterrada, lo que además facilita la obtención de condiciones higrotérmicas óptimas para la producción del vino. Tradicionalmente, en la provincia de Valladolid, y por razones principalmente climáticas, las bodegas se enterraban en la “peña” o en la roca, y a su exterior tan sólo sobresalían las bocas de entrada y las ventilaciones. En el paisaje se mostraban en forma de montículos o pequeñas elevaciones del terreno.

Esta tradición y la lectura atenta del paisaje en el que se asienta la edificación, austero y de leves ondulaciones, determina la solución volumétrica. La cubierta del edificio será ondulada como el terreno. Se busca con ello el mínimo efecto visual de impacto en el paisaje: las ondulaciones de la cubierta, leves y bajas, prolongan los movimientos naturales del terreno.

La preocupación integral por conseguir una actuación completa incluye el estudio y tratamiento de toda la parcela, en la que se relacionarán varios elementos: la nave semienterrada que aloja la producción del vino; las actuaciones de vegetación sobre la parcela; el edificio de menor tamaño que aloja el edificio adicional emblemático; las dunas solares compuestas por captadores solares térmicos (partes a desarrollar posteriormente); la planta depuradora y la captación de agua. El conjunto se distribuye de forma que el itinerario visitable se organice a través de un paseo arbolado, con una línea de agua. La forma de la colocación y plantación de las espalderas de la vid completará el diseño integral de los espacios de toda la intervención, en los que la cubierta de la nave será una parte más de los recursos del paisaje.

El recorrido por el exterior se complementa con el recorrido interior para el visitante. Se ha estudiado cuidadosamente la posibilidad de observar todo el proceso de producción del vino a partir de un recorrido por el interior de la bodega, de forma que no se entorpezca el proceso de fabricación ni las tareas de trabajo. Las circulaciones en el interior, entre trabajadores y visitantes, se solapan sin estorbarse. Ambas funciones del edificio, representativa e industrial, pueden ejercerse simultáneamente, sin interferencias. El visitante puede contemplar el paisaje, disfrutar de los elementos naturales de sombra, vegetación y agua, y una vez dentro del edificio, otear las viñas, contemplar el proceso completo de fabricación, y observar el vino ya reposando en la zona de reserva, para finalizar en la sala de catas, todo en un recorrido accesible y sin barreras arquitectónicas que no interfiere en la calma del proceso productivo.

De acuerdo con el interés de realizar un proyecto íntegramente sostenible, se utilizan materiales constructivos cuyo impacto en la naturaleza ha sido el mínimo a lo largo de todo su proceso de vida. Es decir, los que han dañado menos a la corteza terrestre en la extracción de la materia prima, han contaminado la atmósfera lo menos posible en su fabricación y manufactura, han sufrido el mínimo transporte, no contaminan en su mantenimiento y puesta en obra, y, por último, son reciclables ó reutilizables en el derribo ó demolición del edificio cuando ya acabe su vida útil. Estos son: hormigón armado en estructura enterrada; estructura de cubierta de madera; tratamientos de protección de la madera tipo lasur (barnices naturales, no tóxicos); pinturas al agua; sustitución de pvc por pb, pe ó pp; ausencia de poliuretano en aislamientos, profusa utilización de muros de gaviones; mínimo pavimentación en el exterior.

Los elementos vegetales que forman parte de la concepción del edificio, como la parra caduca y trepadora que se colocará en la fachada Sur, para hacer más habitable la entrada al edificio desde la zona destinada a las oficinas y público, como zaguán y zona de sombra. La parra garantizará la sombra y verdor para conseguir contrarrestar el sobrecalentamiento de la fachada Sur.

Se incluye la utilización de energía de biomasa en el sistema de climatización de la zona representativa. Con respecto al ciclo del agua, las aguas procedentes del proceso industrial y las negras serán tratadas en la depuradora, y posteriormente utilizadas para riego de parcela.